martes, 12 de diciembre de 2017

Filosofando: La "viciabilidad" suprema en un videojuego

    Qué busco en un videojuego, qué elemento me atrapa, qué me mantiene enganchado a un título. Es muy curioso pararse a pensar y analizar qué juegos son los que más me han marcado a lo largo de mi vida, y más difícil es aún analizar el por qué. Al final, va directamente relacionado con el perfil de jugador de cada cual, de qué busca uno en este tipo de ocio.

    Tengo muy claro un elemento clave que me hace sentir que estoy delante de un grandísimo juego, la historia. Cuando un juego es capaz de contarte una historia que te emociona y te marca de lleno, siento, sin duda alguna, que estoy delante de un producto que realmente merece la pena experimentar. Dentro de dichos títulos tengo una especial predilección por aquellos que incentivan de algún modo la rejugabilidad del mismo.

    El otro aspecto que realmente me enamora de un título es su apartado jugable, los que fomentan a JUGARLO, en mayúsculas, esos títulos que tienen unas mecánicas tan pulidas que te apetece disfrutarlos por el simple placer de hacerlo, esos juegos de corte más arcade (sobretodo en lo jugable).


    Pero si hay juegos que, para mi, trascienden más allá de todo lo que he mencionado antes, son aquellos que combinan todas estas características. Aquellos juegos que plantean una historia interesante, que me sitúe en el lore que plantea el título y hacerme sentir allí, estremecerme, emocionarme... que posea una jugabilidad bien pulida, que de por sí, el simple hecho de jugarlo sea reclamo suficiente para que te den ganas de encender la consola, que incentive de alguna manera la rejugabilidad, que te dé motivos para hacer una segunda o una tercera vuelta, o mejor aún, que fomente el post-game, que te permita, no solo por el hecho de poseer multijugador, mantenerte jugando al juego con cierta regularidad, preferiblemente con sistemas de progresión bien balanceados, con misiones de distinta índole, coleccionables, exploración, mejora de personaje o el simple perfeccionamiento de la técnica al manejarlo... y ya si le ponemos un modo multijugador cooperativo offline, para mí es un título perfecto, aunque si no lo posee lo disfruto de todas formas.

    En fin, lo que más celebro en un videojuego a día de hoy, muchísimo más que una campaña larguísima, es el post-game, sin duda alguna. Que el juego me dé motivos para seguir disfrutántolo después de completarlo, por el simple placer de jugar, pero con cierto sentimiento de que sigo completando metas dentro del título, que la inversión en tiempo no cae ensaco roto, que sigo mejorando, que sigo descubriendo sitios, secretos, que me quedan cosas por hacer más allá de lo que ha sido la misión principal, juegos que por ende se vuelven infinitos y a la vez no me obligan a jugarlos por narices cientos de horas para sentir que los he aprovechado. Juegos que con una inversión razonable de tiempo me permitan terminarlo, con una historia que me emocione y me haga estremecer, que después me permitan seguir con ellos, es más, que me den motivos para hacerlo, y que vicien de verdad por un sistema de control y unas mecánicas muy depuradas, que me den alicientes en modo de progresión para justificar la inversión del poco tiempo libre del que dispongo y que, en el momento que me sienta saciado, pueda aparcar con la sensación de que lo he disfrutado y amortizado hasta donde he creído oportuno.

    Y tú, eres de los que prefieres una experiencia no demasiado larga, muy intensa y motivos para echarle horas y horas a la postre una vez terminada la historia o más bien prefieres títulos con una historia muy profunda y desarrollada pacientemente, larga, embriagadora, que te sumerja de lleno, no solo en el mundo que te plantea, si no en la trama y lo que ésta cuenta.


2 comentarios:

  1. Yo suelo valorar una jugabilidad sencilla, directa y exenta de mayores artificios, pero también la libertad jugable para abordar distintas situaciones (pudiendo elegir varias rutas para completar un nivel, por ejemplo, o enfrentándome a los enemigos e incluso puzzles de diversas formas, etcétera).
    No me molesta demasiado que un juego sea corto siempre que la experiencia sea intensa.
    En fin, cuestión de gustos.
    Que pases unas felices fiestas, compañero.

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    Respuestas
    1. Yo también pienso que la jugabilidad es la piedra angular de cualquier juego. Si es divertido de jugar, sencillo de manejar y repleto de posibilidades, da un poco igual la duración ya que se sabe que con el tiempo se volverá a arremeter contra él. Además de que prefiero las campañas con una duración bien ajustada (si hay que elegir prefiero que sea tirando a corta) e intensa, que continuamente te sorprenda con momentos y situaciones impactantes, mucho más que las que están alargadas artificialmente con tal de poder decir que el juego llega a X horas.

      Felices Fiestas!!!!

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